Poemas de amor: poemas para regalar

05/13/2014 13 May 2014
Qué largos y tristes fueron estos últimos años, ya no estas, no te vemos, te fuiste, para no volver, pero sé que estas aquí ¿dónde?, en tantos recuerdos, en ellos dos, te veo, te siento, no puedo negar cuanto te extraño, la vida es dura a veces con aquellos que son tan queridos.
A veces te llamo y sé que me escuchas, cuanto diera por poder contar hoy con tu presencia, como extraño de ti tus consejos, tu voz, tu risa y esos bellos detalles que tenías conmigo, cuantos recuerdos mi dios, duele mucho, como duele el alma, cuando deja de estar presente ese ser amado por muchos y muy amado por mí.
Hoy te pido que me perdones por mis errores, por las diferencias que un día tuvimos, por dejar en esos momentos escapar la felicidad que pensamos que podía ser eterna y que no iba a terminar, pero a la vez te doy las gracias por lo momentos hermosos y felices que pasamos juntos y por ellos dos, esos hijos que cuando los veo me recuerdan todo lo que nos amamos y que mis deseos eran los de que nosotros siguiéramos disfrutando juntos.
Sé que hoy estas en un lugar especial desde donde nos proteges, por eso mi dios te pido que lo protejas pues él es un tesoro que aquí nunca deseamos perder.

Bárbara Lina Arteaga Hernandez

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04/30/2014 30 Apr 2014
Ver llegar el día y sentirte que no estás a mi lado es como si me hundieran un puñal en el pecho, la soledad me embarga y la tristeza cubre mis ojos con un manto de lágrimas para luego correr por mi rostro.
Siento tantos deseos de verte de oír nuevamente tu voz y poder pasar juntos la llegada del sol, lo mismo frente al mar, que en un verde campo, o en una habitación por donde penetren de forma tenue los primeros rayos del sol y que en ese instante nuestros cuerpos se encontrarán unidos en un fuerte abrazo lleno de amor y pasión.

Bárbara Lina Arteaga Hernandez

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03/24/2014 24 Mar 2014
Cuando pasan los años, hemos vivido momentos alegres y tristes, aquellos que llegan a peinar canas me causan una admiración que es difícil de describir.
Siento orgullo de conversar y compartir con ellos sus recuerdos, sus experiencias, sus temores y sus alegrías; para muchos de ellos en sus vidas siempre han estado rodeados de amor, afecto y compañía, para otros ha transcurrido sola y vacía.
Siento que cuando les doy amor y compañía es lo que desearía que me entreguen si la vida me diera la oportunidad de llegar a su edad.
A lo mejor tú eres de los que tienes a tu lado personas como ellos aprovecha y entrégales ese poquito de amor, entiéndelos, aunque a veces tengas que llenarte de paciencia porque el tiempo te apremie y debes cumplir con otras tareas.
Recuerda que ya no son como antes, la lentitud se apodera cada día más de sus vidas, pero a la vez son libros llenos de historia, conocimientos, consejos y experiencias que nos pueden servir para enfrentar situaciones difíciles. De estos tiempos.
Tiéndeles tú mano, no los abandones inclúyelos en tu vida y dales ese amor que te dieron ellos a ti cuando te enseñaron a ver la vida.

Bárbara Lina Arteaga Hernandez

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Amor rimado

Autor: Anónimo

02/23/2014 23 Feb 2014
¿Cartitas a ml en verso? ¡Vade retro!
Es forzado el amor en verso escrito
y no estaría bien que el dios chiquito
del viejo Apolo pretendiera el cetro.

Si en buena prosa tu cariño impetro,
no en malos versos tu cariño admito:
no se mide el amor, que es infinito,
y tu lo adaptas sin piedad al metro.

Coplas tu carta quiere, hermosa Lice,
y yo, en genial galantería extrema,
breves y monótonas te las hice.

Pero sábelo bien y ten por lema
que, en cuestiones de amor, mucho más dice
un "te quiero" mal puesto, que un poema.

Anónimo

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Dime amor

Autor: Anónimo

01/24/2014 24 Jan 2014
¿Qué harás?

Si sobrevivo sin ti a la furia de la noche,
y desnuda atravieso entre balas
este campo minado de recuerdos,
si descubro un aljibe de amor en el desierto
y a solas bebo en la noria de las ansias.

¿Qué pasará amor?

Si mis pies a seguir tu huella se afanan
y mis manos en perseguir hojas al viento,
si convierto atormentadas nubes en llovizna
y desquebrajadas olas en manso huracán.
Si mi voz repite que te amo en la penumbra,
y tus besos es lo único que quiero.
Si busco tu nombre en el sueño que se extingue
y tu aroma de violetas mientras duermo.
Si al probar la madurez de mis mares
tus labios enmudecen de ternura
y de tanto amor se desorientan las gaviotas
que descubren al vuelo el secreto que nos une.

¿Qué ganaría?

Por coser atardeceres al diván de tu regazo
ofreciendo devorar a besos la nostalgia
mientras someto torbellinos corazón adentro.
Si vendiera como espejo mi rostro en el mercado
y dibujara tu imagen en el corazón de mis entrañas
para que pueda este poema soportar tanto tormento.

¿Cómo continuar?

Ahora que la ausencia es la única que ama
en esta soledad congelada de suspiros.
Si no hay más desiertos ni lluvia en mi alma
y tu recuerdo es oscuridad sobre mis ojos.
¡Dime amor cómo recuperarte!...
Tal vez regando mi piel por los caminos
hasta ser cadáver mezclada con tus huesos.

Anónimo

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11/10/2013 10 Nov 2013
Porque la tesis va después del casus
porque la lluvia llega del oeste
el sol del este y éste del ocaso
te quiero porque baja la marea
y sube porque el cielo no es azul
te quiero porque el mar rompe en la costa
porque el amor la gravedad la muerte
hacen caer los cuerpos a la tierra
porque las nubes son en movimiento
y mueren como peces si se paran
porque la niebla es agua en suspensión
porque las cosas pasan y el reloj
no acierta nunca con la hora exacta
porque la rosa ya cortada muere
te quiero porque el átomo de cesio
es firme y el genoma variable
te quiero porque el sol calienta el aire
te quiero porque el cero es absoluto
porque mañana volarán las aves
porque hoy se acaba y esta noche es triste
casas vacías camas anchas frío
preguntas insensatas por teléfono

Anónimo

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10/25/2013 25 Oct 2013
La bailarina ahora está danzando
la danza del perder cuanto tenía.
Deja caer todo lo que ella había,
padres y hermanos, huertos y campiñas,
el rumor de su río, los caminos,
el cuento de su hogar, su propio rostro
y su nombre, y los juegos de su infancia
como quien deja todo lo que tuvo
caer de cuello, de seno y de alma.

En el filo del día y el solsticio
baila riendo su cabal despojo.
Lo que avientan sus brazos es el mundo
que ama y detesta, que sonríe y mata,
la tierra puesta a vendimia de sangre
la noche de los hartos que no duermen
y la dentera del que no ha posada.

Sin nombre, raza ni credo, desnuda
de todo y de sí misma, da su entrega,
hermosa y pura, de pies voladores.
Sacudida como árbol y en el centro
de la tornada, vuelta testimonio.

No está danzando el vuelo de albatroses
salpicados de sal y juegos de olas;
tampoco el alzamiento y la derrota
de los cañaverales fustigados.
Tampoco el viento agitador de velas,
ni la sonrisa de las altas hierbas.

El nombre no le den de su bautismo.
Se soltò de su casta y de su carne
sumiò la canturía de su sangre
y la balada de su adolescencia.

Sin saberlo le echamos nuestras vidas
como una roja veste envenenada
y baila así mordida de serpientes
que alácritas y libres la repechan,
y la dejan caer en estandarte
vencido o en guirnalda hecha pedazos.

Sonámbula, mudada en lo que odia,
sigue danzando sin saberse ajena
sus muecas aventando y recogiendo
jadeadora de nuestro jadeo,
cortando el aire que no la refresca
única y torbellino, vil y pura.

Somos nosotros su jadeado pecho,
su palidez exangüe, el loco grito
tirado hacia el poniente y el levante
la roja calentura de sus venas,
el olvido del Dios de sus infancias.

Gabriela Mistral

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10/24/2013 24 Oct 2013
En todos los lugares he encendido
con mi brazo y mi aliento el viejo fuego;
en toda tierra me vieron velando
el faisán que cayó desde los cielos,
y tengo ciencia de hacer la nidada
de las brasas juntando sus polluelos.

Dulce es callando en tendido rescoldo,
tierno cuando en pajuelas lo comienzo.
Malicias sé para soplar sus chispas
hasta que él sube en alocados miembros.
Costó, sin viento, prenderlo, atizarlo:
era o el humo o el chisporroteo;
pero ya sube en cerrada columna
recta, viva, leal y en gran silencio.

No hay gacela que salte los torrentes
y el carrascal como mi loco ciervo;
en redes, peces de oro no brincaron
con rojez de cardumen tan violento.
He cantado y bailado en torno suyo
con reyes, versolans y cabreros,
y cuando en sus pavesas él moría
yo le supe arrojar mi propio cuerpo.

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Gabriela Mistral

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