Poemas de amor: poemas para reflexionar

Ayer estuve observando

Autor: Anónimo

12/16/2015 16 Dec 2015
Ayer estuve observando a los animales
Y me puse a pensar en ti.
Las hembras son más tersas,
Más suaves y más dañinas.
Antes de entregarse maltratan al macho,
O huyen, se defienden.

¿Por qué? Te he visto a ti también,
Como las palomas, enardeciéndote
Cuando yo estoy tranquilo.
¿Es que tu sangre y la mía se encienden
A diferentes horas?

Ahora que estás dormida debías responderme.
Tu respiración es tranquila y tienes
El rostro desatado y los labios abiertos.
Podrías decirlo todo sin aflicción, sin risas.

¿Es que somos distintos? ¿No te hicieron, pues,
De mi costado? ¿No me dueles?

Cuando estoy en ti, cuando me hago pequeño
Y me abrazas y me envuelves y te cierras
Como la flor con el insecto,
Sé algo, sabemos algo.
La hembra es siempre más grande, de algún modo.

Nosotros nos salvamos de la muerte.
¿Por qué? Todas las noches nos salvamos.
Quedamos juntos, en nuestros brazos,
Y yo empiezo a crecer como el día.

Algo he de andar buscando en ti,
Algo mío que tú eres y que no has de darme nunca.

¿Por qué nos separaron? Me haces falta para andar,
Para ver, como un tercer ojo,
Como otro pie que sólo yo sé que tuve.

Anónimo

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Si todo acabó ya

Autor: Anónimo

11/04/2015 04 Nov 2015
Si todo acabó ya, si había sonado
La queda y su reposo indiferente,
¿Qué hogueras se conjuran de repente
Para encenderme el pozo del pasado?

¿Qué es esta joven sed? ¿Qué extraviado
Furor de savia crece en la simiente?
Si enmudecí definitivamente,
¿Para quién canta un nido en mi costado?

¿Por qué cruzas, abril, mis arenales
Talándome el recuerdo y su enramada,
Aromando rosales sin renuevo?

¿Qué esperanza me colina los panales?
¿Qué me das a beber de madrugada,
Destructor de promesas, amor nuevo?

Anónimo

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11/03/2015 03 Nov 2015
Quizá el amor es simplemente esto:
Entregar una mano a otras dos manos,
Olfatear una dorada nuca
Y sentir que otro cuerpo nos responde en silencio.

El grito y el dolor se pierden, dejan
Sólo las huellas de sus negros rebaños,
Y nada más nos queda este presente eterno
De renovarse entre unos brazos.

Maquina la frente tortuosos caminos
Y el corazón con frecuencia se confunde,
Mientras las manos, en su sencillo oficio,
Torpes y humildes siempre aciertan.

En medio de la noche alza su queja
El desamado, y a las estrellas mezcla
En su triste destino.
Cuando exhausto baja los ojos, ve otros ojos
Que infantiles se miran en los suyos.

Quizá el amor sea simplemente eso:
El gesto de acercarse y olvidarse.
Cada uno permanece siendo él mismo,
Pero hay dos cuerpos que se funden.

Qué locura querer forzar un pecho
O una boca sellada.
Cerca del ofuscado, su caricia otro pecho exige,
Otros labios, su beso,
Su natural deleite otra criatura.

De madrugada, junto al frío,
El insomne contempla sus inusadas manos:
Piensa orgulloso que todo allí termina;
Por sus sienes las lágrimas resbalan...
Y sin embargo, el amor quizá sea sólo esto:
Olvidarse del llanto, dar de beber con gozo
A la boca que nos da, gozosa, su agua;
Resignarse a la paz inocente del tigre;
Dormirse junto a un cuerpo que se duerme.

Anónimo

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11/02/2015 02 Nov 2015
Quién pudiera morderte lentamente
Como a una fruta amarga en la corteza.
Quién pudiera dormir en tu aspereza
Como el día en la sierra del poniente.

Quién pudiera rendir la hastiada frente
Contra el duro confín de tu belleza,
Y arrostrar sonriendo la tristeza,
Rota la paz y el paso indiferente.

Quién pudiera, mi amor, la alborotada
Resistencia del alma distraída
Conducir a tu parva apaciguada.

Quién pudiera ostentar, como una brida,
El arco iris sin par de tu mirada
Desde tu luz a mi negror caída.

Anónimo

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11/01/2015 01 Nov 2015
No por amor, no por tristeza,
No por la nueva soledad:
Porque he olvidado ya tus ojos
Hoy tengo ganas de llorar.
Se va la vida deshaciendo
Y renaciendo sin cesar:
La ola del mar que nos salpica
No sabemos si viene o va.
La mañana teje su manto
Que la noche destejerá.
Al corazón nunca le importa
Quién se fue sino quién vendrá.
Tú eres mi vida y yo sabía
Que eras mi vida de verdad,
Pero te fuiste y estoy vivo
Y todo empieza una vez más.
Cuando llegaste estaba escrito
Entre tus ojos el final.
Hoy he olvidado ya tus ojos
Y tengo ganas de llorar.

Anónimo

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10/28/2015 28 Oct 2015
Mi cinturón aprieta tu cintura,
Y tu sonrisa, mi corazón.
Sobrevolamos las islas indecibles
Ya nuestro paso las nubes se disipan.
¿Cómo regresar al beso y la armonía
Sin que la respiración se entrecorte?
¿Cómo planear la noche compartida
Después de tanta ausencia?
Sólo el aire es aliado nuestro
Porque nuestro deseo es de aire puro.
Cuando descendamos a la tierra
Las alas deberán seguir batiendo:
El aire de las alas
Es nuestro sostén único
Y las alas del aire nuestro lecho.
Desembocan los ríos en los mares azules
Como en tu pecho desemboca el mar.
Abrázame en tus alas
Para que otro aire no me roce
Sino tu aliento, del que vivo y muero.
Bajo el cielo impalpable
Hecho de luz y espera,
Abrázame, amor mío, con tus alas.
Abrázame sobre la corrompida
Ciudad sagrada de los hombres.

Anónimo

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Mediterráneo

Autor: Anónimo

10/26/2015 26 Oct 2015
Mi cinturón aprieta tu cintura,
Y tu sonrisa, mi corazón.
Sobrevolamos las islas indecibles
Y a nuestro paso las nubes se disipan.
¿Cómo regresar al beso la armonía
Sin que la respiración se entrecorte?
¿Cómo planear la noche compartida
Después de tanta ausencia?
Sólo el aire es aliado nuestro
Porque nuestro deseo es de aire puro.
Cuando descendamos a la tierra
Las alas deberán seguir batiendo:
El aire de las alas
Es nuestro sostén único
Y las alas del aire nuestro lecho.
Desembocan los ríos en los mares azules
Como en tu pecho desemboca el mar.
Abrázame en tus alas
Para que otro aire no me roce
Sino tu aliento, del que vivo y muero.
Bajo el cielo impalpable
Hecho de luz y espera,
Abrázame, amor mío, con tus alas.
Abrázame sobre la corrompida
Ciudad sagrada de los hombres.

Anónimo

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Enemigos íntimos

Autor: Anónimo

10/25/2015 25 Oct 2015
Hay tardes en que todo
Huele a enebro quemado
Y a tierra prometida.
Tardes en que está cerca el mar y se oye
La voz que dice: "Ven".
Pero algo nos retiene todavía
Junto a los otros: el amor, el verbo
Transitivo, con su pequeña garra
De lobezno o su esperanza apenas.
No ha llegado el momento. La partida
No puede improvisarse, porque sólo
Al final de una savia prolongada,
De una pausada sangre,
Brota la espiga desde
La simiente enterrada.

En esas largas
Tardes en que se toca casi el mar
Y su música, un poco
Más y nos bastaría
Cerrar los ojos para morir. Viene
De abajo la llamada, del lugar
Donde se desmorona la apariencia
Del fruto y sólo queda su dulzor.
Pero hemos de aguardar
Un tiempo aún: más labios, más caricias,
El amor otra vez, la misma, porque
La vida y el amor transcurren juntos
O son quizá una sola
Enfermedad mortal.

Hay tardes de domingo en que se sabe
Que algo está consumándose entre el cálido
Alborozo del mundo,
Y en las que recostar sobre la hierba
La cabeza no es más que un tibio ensayo
De la muerte. Y está
Bien todo entonces, y se ordena todo,
Y una firme alegría nos inunda
De abril seguro. Vuelven
Las estrellas el rostro hacia nosotros
Para la despedida.
Dispone un hueco exacto
La tierra. Se percibe
El pulso azul del mar. "Esto era aquello".
Con esmero el olvido ha principiado
Su menuda tarea...

Y de repente
Busca una boca nuestra boca, y unas
Manos oprimen nuestras manos y hay
Una amorosa voz
Que nos dice: "Despierta.
Estoy yo aquí. Levántate". Y vivimos.

Anónimo

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