Poemas de amor: poemas para reflexionar

La profecía

Autor: Anónimo

03/28/2015 28 Mar 2015
Un grito que rotula el universo
se impone entre las formas ígneas
de mis pesadillas.

Se abre un libro de queja en la memoria
y vuelvo a un tiempo
que es antorcha
en cárceles de mármol.

Hay un perfil con desniveles
en carillas añosas;
jardines de pájaros desnudos;
ocasos que se duermen en aljibes
y ojos que se agotan
en océanos inútiles.

Con letras centinelas
armo pocas palabras
y rechazo las muertes
que anteceden a mis pasos.

Algún recuerdo modificado
deja en el camino
una estela,
y el eco del instante último,
cuando todavía alguien me nombraba
entre las cosas vivas,
intenta el aprendizaje
de una profecía
que no me atrevo a asumir.

Anónimo

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Cómo me siento

Autor: Anónimo

03/12/2015 12 Mar 2015
Me siento como se siente el agua
entre mares de cenizas.
Mi fuerza es un ciclón
que choca contra el viento.
¡Será que soy de espuma,
de silencios muertos!
Sé que no conozco
los gorriones sedientos.

Mi mundo es una playa sin orillas
y mi cuerpo tendido de azucenas
no conoce la desgracia
aunque la viva cerca.
¡Seré un marinero sin puerto,
un abismo suicida
que llorará sobre el tiempo!

¿Cómo me siento vida,
cómo me siento?

Anónimo

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Como ángel rojo

Autor: Anónimo

03/11/2015 11 Mar 2015
¡Cómo ángel rojo!
somos los poetas latinos
de nuestra América latina.
Todos acoplados y juntos
con cara al sol de un dulce mañana.
¡Cómo ángel rojo!
Vamos abiertamente soñando sueños,
somos los hijos del maíz
de la semilla embrionaria
de las hostias sagradas de oro,
de sal y arenas.
¡Cómo ángel rojo!
Ungidos por el Padre Apolo
te cantamos América.
Somos los hijos de la pampa,
del dulce quenepo en la bemba,
los de la Tenochtitlán perdida,
de la guanábana y la yuca,
del pandero y el café puya,
de bemba y el Tombuctú,
de la danza, el tango y el vals,
los de la lengua quechua.
Somos los de guayaco, guayacol y bemba.
Los de guanábanas y flores renacidas.
Los de tierras fértiles,
menú de calabaza, los plátanos partíos,
el fufú americano.

¡Cómo ángel rojo
fundidos por el mismo sol
de lluvia y tabaco, que nos vió crecer!
Te cantamos a ti, Madre redentora,
de las mujeres bellas
del campo y el pueblo
de las ciudades ocultas y legendarias.
Venimos de todo el mundo
para hacer de este canto,
tu canto, mi canto, el canto de todos...
Mi antillana vía
mi cerezo y mis Andes,
mi ruido imborrable,
mi Martín Fierro,
mi Simón Bolívar
y escúchame tú,
Bill Clinton,
que de Vieques
hoy se vaya la Marina.
¡Cómo ángel rojo!
por los heterosexuales,
por los homosexuales, por los "gays",
por todos los muertos, por el Sida,
porque mañana florezca
un nuevo día
en que los gauchos y las llamas
comprendan esta gran poesía.
¡Cómo ángel rojo!
Te cantamos
reina y madre,
diosa y edén,
bella Meseta del Nazca,
paraíso oculto de Colón
que nos dio la lengua milenaria,
este versos lleno de ambrosía.

¡Cómo ángel rojo!
Somos los poetas latinos
de nuestra América latina.
¡Cómo ángel rojo!
Nacimos del sol
en la morena vía
y si alguien se me queda
yo le ruego
que perdone mi poesía
pues somos tantos y tantos y tantos y tantos
los que hoy escriben ésta, mi poesía...

Anónimo

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Me recordarás

Autor: Anónimo

03/10/2015 10 Mar 2015
...Resérvate el amor, Mi Amor,
para cuando el amor llegue.
Tu amor es un barco de espuma,
el mío es corriente de un río.
Resérvate el amor, Mi Amor,
para cuando el amor duela.

Eres un barco de velas,
el mío es barco de escamas.
En cada escama un amor,
en cada escama un recuerdo.

Somos dos pétalos de lluvia
viajando a lo desconocido
del corazón sin verte.

Tu amor me duele, Mi amor,
me duele tanto verte.
¿Qué no sé si despertarme en aguacero
o en lluvia renacida de la muerte?

Resérvate mis besos, mi piel, mi alma,
sólo sé que te amo y este amor duele.

Me dueles tanto mi amor,
como los pájaros en blanco de la nada.
Eres mi sol del mundo,
mi tierna precipitación de un sueño.

Jamás te soñé perdiéndote en la nada,
ahora sé que eres escama,
viento en el mar, de un recuerdo.

Resérvate el amor, Mi Amor,
para cuando el amor llegue.
Serás mi canción desterrada del alma.
¡En cada aguacero me estarás poseyendo,
en cada primavera te estaré congelando!

Resérvate el amor, Mi Amor,
para cuando el amor llegue.
No me busques en las páginas
en blanco de tu vida.
Hazte a la mar, de la vista larga,
y olvida a este corazón que te ama.
Aunque en cada aguacero de tu vida
yo sea esa fría agua del mar
y tú me recuerdes...

Anónimo

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03/08/2015 08 Mar 2015
En el silencio áspero retumban los martillos.
Es una nueva música de vigoroso ritmo.
Es música que expone, con masculino empuje,
la rígida grandeza del proletario espíritu.

En el silencio áspero retumban los martillos.

Oyendo las canciones eróticas y burdas,
de tono desmayado, se cansan los oídos.
El hombre de hoy reclama la brusca sinfonía
forjada por la mano brutal de nuestro siglo.

En el silencio áspero retumban los martillos.

Retumban en talleres de llama y humareda.
Retumban, anchurosos, potentes, los martillos.
Y, al retumbar, descubren el alma del acero.
El alma del acero se entrega en el sonido.

En el silencio áspero retumban los martillos.

Retumban los martillos, retumban los martillos.
Retumban, anchurosos, potentes, los martillos.
Y apagan las dulzuras del piano y de la viola,
sutiles instrumentos de enervador fluido.

En el silencio áspero retumban los martillos.

Gavotas, minuetos, romanzas y oberturas
denuncian una época de magistral estilo;
pero la sinfonía de los martillos dice
de la pujanza cruda de un tiempo vasto en ímpetus.

En el silencio áspero retumban los martillos.

No es hora del perfume, ni es hora de las citas.
No es hora del deleite, ni es hora de los vinos.
No es hora del poema de untuosos maquillajes.
Es hora del poema del músculo y del grito.

En el silencio áspero retumban los martillos.

Retumban los martillos, retumban los martillos.
Retumban, anchurosos, potentes, los martillos.
Retumban los martillos. Su ruda sinfonía
me enseña la energía compacta de lo físico.

En el silencio áspero retumban los martillos.

En el silencio áspero retumban los martillos.
Es una nueva música de vigoroso ritmo.
Es música que expone, con masculino empuje,
la rígida grandeza del proletario espíritu.

En el silencio áspero retumban los martillos

Anónimo

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Espuma

Autor: Anónimo

02/26/2015 26 Feb 2015
De lo ligero de la madrugada;
de lo sutil en lo fugaz -neblina,
vapor o nube- queda en el mar fina,
fluyente y tremulante pincelada.

De lo que el mar en su extensión afina
-perla en matización, concha irisada-,
queda un halo brillante en la oleada.
Halo que en pulcra irradiación culmina.

Los pétalos del lirio da la tierra
al mar, y el mar los tiene. El mar encierra
gracias, y gracias a sus gracias suma.

Y va mostrando, cuando la aureola
de la belleza ciñe en mar y ola,
el blanco indecible de la espuma.

Anónimo

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Palabra

Autor: Anónimo

02/24/2015 24 Feb 2015
Palabra que te niegas a mi empeño;
palabra esquiva, más ardiente y pura,
cede al milagro de mi antiguo sueño
y entrégame tu amor y tu hermosura.

Yo sé que eres resumen y diseño.
Yo sé que eres espíritu y figura,
y que, si al dios de tu metal desdeño,
nunca podré tener tu arquitectura.

Sé para mí columna y también arco.
Sé para mí la flecha que del arco
hacia la luz del infinito parte.

Sé, por dominio creador, la cima
en la que, por empuje de la rima,
he de gozar la excelsitud del arte.

Anónimo

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Idioma castellano

Autor: Anónimo

02/22/2015 22 Feb 2015
Verbo macizo y señorial, lenguaje
de recia y transparente arquitectura.
Voz extrañada de la tierra pura,
la tierra paridora del linaje.

Horadas la centurias de tu mensaje,
urdido de vigor y de finura,
de grande consistencia en su textura:
oro, marfil, piedra preciosa, encaje.

La rancidez de tu riqueza brilla
en los viejos infolios de Castilla,
que prestigiase el imperial sigilo.

Suma de eternidades, tus legados
ofrecen, por las gracias enhebrados,
los más nobles decires en su estilo.

Anónimo

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