Poemas de amor: poemas para mujeres
Sin verte
Autor: Anónimo
07/03/2012 03 Jul 2012
No eran los números del calendario
ni las letras de los días
eran los poemas vertidos a modo de puente
entre tu mar y el mío,quienes los unían
dejando que se besaran.
Por un tiempo jugamos a
sabernos lejos, sintiéndonos cerca
y ganamos las dos
aunque perdimos tantos besos
tantas palabras, tantas miradas.
Pero no importa el agua que la lluvia pierde
importa aquella que humedece la tierra
dando fruto cuando la besa el sol
y la música del aire baila con su simiente.
No, el calendario sigue ahí
pegado a esa pared mientras yo
cierro los ojos guardando mis miradas
en la maleta para no perder ni una más
sin verte.
ni las letras de los días
eran los poemas vertidos a modo de puente
entre tu mar y el mío,quienes los unían
dejando que se besaran.
Por un tiempo jugamos a
sabernos lejos, sintiéndonos cerca
y ganamos las dos
aunque perdimos tantos besos
tantas palabras, tantas miradas.
Pero no importa el agua que la lluvia pierde
importa aquella que humedece la tierra
dando fruto cuando la besa el sol
y la música del aire baila con su simiente.
No, el calendario sigue ahí
pegado a esa pared mientras yo
cierro los ojos guardando mis miradas
en la maleta para no perder ni una más
sin verte.
Anónimo
Yo lo ignoraba todo de la vida
Autor: Anónimo
05/15/2012 15 May 2012
Yo lo ignoraba todo de la vida.
Era muy joven
y mis labios besaban dulces pieles que no se me negaban.
Nadie me hablaba del dolor que yo no conocía
y el amor lo intuía vagamente
porque todo bastaba cuando el deseo crecía.
Los besos entonces no mataban, ni herían las palabras,
el placer sospechado era posible,
vivía, puedo decir bien alto que vivía.
¿Qué pasó?
No lo se.
Las playas son las mismas,
los cuerpos aún son jóvenes, el deseo es audaz
-tal como entonces, quizá más-
mis muslos aún aprietan caderas poderosas,
y sin embargo mi aliento se extingue lentamente
y hieden ya todos los puertos donde arribo.
Me duelen los recuerdos de otros días,
las risas, los olores,
el deseo que dejé de cumplir por lanzarme al camino.
Ahora soy pieda inmóvil en mi casa,
esposa austera y fiel, madre amante y tirana,
oscura sombra de mí misma,
aburrimiento tenaz, desidia
-de dejado de ser-,
se ha apagado la luz que más me llama
Era muy joven
y mis labios besaban dulces pieles que no se me negaban.
Nadie me hablaba del dolor que yo no conocía
y el amor lo intuía vagamente
porque todo bastaba cuando el deseo crecía.
Los besos entonces no mataban, ni herían las palabras,
el placer sospechado era posible,
vivía, puedo decir bien alto que vivía.
¿Qué pasó?
No lo se.
Las playas son las mismas,
los cuerpos aún son jóvenes, el deseo es audaz
-tal como entonces, quizá más-
mis muslos aún aprietan caderas poderosas,
y sin embargo mi aliento se extingue lentamente
y hieden ya todos los puertos donde arribo.
Me duelen los recuerdos de otros días,
las risas, los olores,
el deseo que dejé de cumplir por lanzarme al camino.
Ahora soy pieda inmóvil en mi casa,
esposa austera y fiel, madre amante y tirana,
oscura sombra de mí misma,
aburrimiento tenaz, desidia
-de dejado de ser-,
se ha apagado la luz que más me llama
Anónimo
03/18/2012 18 Mar 2012
Voy a confiarte, amada,
Uno de los secretos
Que más me martirizan. Es el caso
Que a las veces mi ceño
Tiene en un punto mismo
De cólera y esplín los fruncimientos.
O callo como un mudo,
O charlo como un necio,
Suplicando el discurso
De burlas, carcajadas y dicterios.
¿Que me miran? Agravio.
¿Me han hablado? Zahiero.
Medio loco de atar, medio sonámbulo,
Con mi poco de cuerdo.
¡Cómo bailan en ronda y remolino,
Por las cuatro paredes del cerebro
Repicando a compás sus consonantes,
Mil endiablados versos
Que imitan, en sus cláusulas y ritmos,
Las músicas macabras de los muertos!
¡Y cómo se atropellan,
Para saltar a un tiempo,
Las estrofas sombrías,
De vocablos sangrientos,
Que me suele enseñar la musa pálida,
La triste musa de los días negros!
Yo soy así. ¡Qué se hace! ¡Boberías
De soñador neurótico y enfermo!
¿Quieres saber acaso
La causa del misterio?
Una estatua de carne
Me envenenó la vida con sus besos.
Y tenía tus labios, lindos, rojos
Y tenía tus ojos, grandes, bellos...
Uno de los secretos
Que más me martirizan. Es el caso
Que a las veces mi ceño
Tiene en un punto mismo
De cólera y esplín los fruncimientos.
O callo como un mudo,
O charlo como un necio,
Suplicando el discurso
De burlas, carcajadas y dicterios.
¿Que me miran? Agravio.
¿Me han hablado? Zahiero.
Medio loco de atar, medio sonámbulo,
Con mi poco de cuerdo.
¡Cómo bailan en ronda y remolino,
Por las cuatro paredes del cerebro
Repicando a compás sus consonantes,
Mil endiablados versos
Que imitan, en sus cláusulas y ritmos,
Las músicas macabras de los muertos!
¡Y cómo se atropellan,
Para saltar a un tiempo,
Las estrofas sombrías,
De vocablos sangrientos,
Que me suele enseñar la musa pálida,
La triste musa de los días negros!
Yo soy así. ¡Qué se hace! ¡Boberías
De soñador neurótico y enfermo!
¿Quieres saber acaso
La causa del misterio?
Una estatua de carne
Me envenenó la vida con sus besos.
Y tenía tus labios, lindos, rojos
Y tenía tus ojos, grandes, bellos...
Mujer
Autor: Anónimo
10/02/2011 02 Oct 2011
Quiso Dios formar
la obra más grande de la creación
y pensando en la ternura que da el amor
dio vida a la mujer
como la más bella y radiante flor.
Resplandece en el jardín
camina silenciosa
iluminando los prados del edén
y dibujando al mundo con su sonrisa.
Una suave caricia
da a sus hijos al nacer
en medio del dolor y la brisa
germina de su vientre un nuevo ser.
Encanto de la vida
agua de fuentes cristalinas
bálsamo del amor
eso eres tú preciosa mujer
beso del Omnipotente
y de su santa bendición.
la obra más grande de la creación
y pensando en la ternura que da el amor
dio vida a la mujer
como la más bella y radiante flor.
Resplandece en el jardín
camina silenciosa
iluminando los prados del edén
y dibujando al mundo con su sonrisa.
Una suave caricia
da a sus hijos al nacer
en medio del dolor y la brisa
germina de su vientre un nuevo ser.
Encanto de la vida
agua de fuentes cristalinas
bálsamo del amor
eso eres tú preciosa mujer
beso del Omnipotente
y de su santa bendición.
Anónimo
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