Poemas de amor: poemas para dedicar

Melancolía

Autor: Anónimo

01/05/2016 05 Jan 2016
Es otoño. Estoy solo. Pienso en ti. Caen las hojas…
Vaga la melancolía de una pena que ignoro.
El viento que estremece marchitas congojas,
Pasa como un recuerdo por el bosque sonoro.
Es otoño. Parece que un ensueño renuncia,
Que un desencanto esparce las efímeras galas…
Una dorada pompa que a la muerte denuncia,
Con el follaje mustio forma una lluvia de alas.
Estoy solo. Se siente que el otoño es un viaje…
Hay un alma que llora porque alguien se despide.
Este ocaso de plantas que enrojece el paisaje,
Con mi desalentada serenidad coincide.
Pienso en ti, oyendo un canto perdido en lontananza.
Cantan las cosas muertas, la música del vuelo.
Como mi amor caído conserva su esperanza,
La floresta marchita quiere subir al cielo.
Caen las hojas. La selva trágica se derrumba.
Desparrámase un sauce cual generosa fuente.
Las hojas más diversas tienen la misma tumba,
Y entremezcladas ruedan en un mismo torrente.
Tú eres como una brisa para mi huerto sonoro.
Mi vida es una rama, a tu paso, deshojas;
Y que tendrá a los vientos, un destino que ignoro.
Es otoño. Estoy solo. Pienso en ti. Caen las hojas.

Anónimo

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Intima

Autor: Anónimo

01/04/2016 04 Jan 2016
¿Qué soledad, Dios mío, qué soledad es esta?
He derrochado en vano mi bondad y cariño,
Como quien echa flores a un arroyo que pasa;
He puesto el corazón ante todas mis cosas,
Como escudo, y lo han roto con violencia los golpes;
He querido tener una casa en las nubes,
Donde abrir una puerta fuese ver una estrella;
Y el viento se ha llevado las nubes y los astros…
Y sin embargo tengo, como todos, un alma.
¿Qué soledad, Dios mío, qué soledad es esta?
No encuentro quien me quiera; ¿no es cierto que parece
Una frase tan solo para la poesía?
Y es la verdad: no encuentro… Yo he visto la mirada
Celeste del cariño; pero la he visto siempre
Como se ve una estrella caer sobre la tierra
Y que nunca desciende donde estamos nosotros…
He observado caricias que extenuaban dos manos;
Y he oído palabras que eran besos con nombre,
Como unos pajaritos que iban para otra selva…
Y sin embargo tengo, como todos, un alma.
¿Qué soledad, Dios mío, qué soledad es esta?
Y la vida se vuela, y la paso diciendo
Lo que dicen: -¡Qué hueco!-. En silencio me marcho.
La maldad y el desprecio, las vilezas y el odio,
No han sido mis torturas; tú, sólo, Indiferencia,
Cual hija de la nada, me cerraste la vida
Con tu puerta de mármol, a donde tantas veces
Como una aldaba inquieta golpeó mi corazón…
Tú, sorda, no sabías lo que yo te decía,
Y te pusiste el dedo en los labios: -Silencio-
Te pedí: -Deja que entre a la vida. Yo busco
Quien me quiera-. No oías y cerraste la puerta.
Y me he quedado solo, así como esos perros
Que vagan por las calles, rogando con sus ojos
Humanos, que los lleven al calor de un hogar.
Y me he quedado solo, como una hoja mustia
Barrido por el viento, en una primavera.
Y sin embargo tengo, como todos, un alma.

Anónimo

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Ausencia

Autor: Anónimo

01/03/2016 03 Jan 2016
La rama de los astros se estremece en la altura,
Movida por el viento de la eterna armonía,
Y el silencio murmura
Su vaga poesía.
Tú ya no estás conmigo para hacerme dichoso,
Y te hallas tan lejana, que eres una tristeza;
Pero todo, esta noche, se vuelve más hermoso,
Tal como si estuviese pensando en tu belleza.
Un arroyito claro por la pradera, ondula,
El temblor de las plantas le descubre su anhelo,
Y la tierra se azula
Deseando ser un cielo…
Siento que te aproximas en esta noche tierna;
Pues aunque vives lejos, el ensueño nos une,
Como a dos estrellitas una misma cisterna,
Donde la fantasía del agua las reúne.
La belleza es misterio que tu amor profundiza,
Tu recuerdo en guiadora claridad se convierte;
Y la ausencia idealiza
La pena de quererte.
¡Si no sólo en mis versos, si en realidad vinieras!
¿No oyes la melodía que, de cariño, llora?
Se muestra el mundo bueno, como si me quisieras…
¿Dónde estarás ahora? ¿Dónde estarás ahora?

Anónimo

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Se acabó el extraño

Autor: Anónimo

01/01/2016 01 Jan 2016
Se acabó el extraño, con quien, tarde
La noche, regresabas parla y parla.
Ya no habrá quién me aguarde,
Dispuesto mi lugar, bueno lo malo.

Se acabó la calurosa tarde;
Tu gran bahía y tu clamor; la charla
Con tu madre acabada
Que nos brindaba un té lleno de tarde.

Se acabó todo al fin: las vacaciones,
Tu obediencia de pechos, tu manera
De pedirme que no me vaya fuera.

Y se acabó el diminutivo, para
Mi mayoría en el dolor sin fin,
Y nuestro haber nacido así sin causa.

Anónimo

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Los heraldos negros

Autor: Anónimo

12/25/2015 25 Dec 2015
Hay golpes en la vida, tan fuertes. ¡Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
La resaca de todo lo sufrido
Se empozara en el alma. ¡Yo no sé!

Son pocos, pero son; abren zanjas oscuras
En el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán tal vez los potros de bárbaros atilas;
O los heraldos negros que nos manda la muerte.

Son las caídas hondas de los Cristos del alma,
De alguna fe adorable que el destino blasfema.
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
De algún pan que en la puerta del horno se nos quema.

Y el hombre pobre, ¡pobre!, vuelve los ojos, como
Cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
Vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
Se empoza, como charco de culpa, en la mirada.

Hay golpes en la vida, tan fuertes, ¡yo no sé!

Anónimo

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Hay un lugar

Autor: Anónimo

12/24/2015 24 Dec 2015
Hay un lugar que yo me sé
En este mundo nada menos,
A donde nunca llegaremos.

Donde, aún si nuestro pie
Llegase a dar por un instante
Será, en verdad, como no estarse.

Es ese sitio que se ve
A cada rato en esta vida,
Andando, andando de uno en fila.

Más acá de mí mismo y de
Mi par de yemas, lo he entrevisto
Siempre lejos de los destinos.

Ya podéis iros a pie
O a puro sentimiento en pelo,
Que a él no arriban ni los sellos.

El horizonte color té
Se muere por colonizarle
Para su gran cualquiera parte.

Mas el lugar que yo me sé,
En este mundo, nada menos,
Hombreado va con los reversos.

-Cerrad aquella puerta que
Está entreabierta en las entrañas
De ese espejo. -¿Está?- No; su hermana.

-No se puede cerrar. No se
Puede llegar nunca a aquel sitio
Do van en rama los pestillos.

Tal es el lugar que yo me sé.

Anónimo

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Alegría interior

Autor: Anónimo

12/14/2015 14 Dec 2015
En mí la siento aunque se esconde. Moja
Mis oscuros caminos interiores.
Quién sabe cuántos mágicos rumores
Sobre el sombrío corazón deshoja.

A veces alza en mí su Luna roja
O me reclina sobre extrañas flores.
Dicen que ha muerto, que de sus verdores
Árbol de mi vida se despoja.

Sé que no ha muerto, porque vivo. Tomo,
En el oculto reino en que se esconde,
La espiga de su mano verdadera.

Dirán que he muerto, y yo no muero. ¿Cómo
Podría ser así, decidme, dónde
Podría ella reinar si yo muriera?

Anónimo

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Amor y ausencia

Autor: Anónimo

12/11/2015 11 Dec 2015
¡Qué dulce sabe el amor
Tras el dolor de la ausencia
Cuando hay fiel correspondencia
Entre amada y amador!

Cuando, en su separación,
Cual la amante aguja esclava
Del Norte, siempre apuntaba,
Uno al otro corazón;

Cuando el sol que alumbra el día,
¡Día de eterno desearse!
Tan sólo para buscarse
Al uno y otro servía,

Y la enamorada bella
Soñaba sueños de miel
Con su amado, y jamás él
Soñaba sino con ella.

Cuando sordos los oídos
Y los ojos con ceguera,
Cuando de su amor no fuera
Les hablaba sin sentidos.

Y querrían que hasta el viento,
En todo tiempo y lugar
Les hablara sin cesar
De su único pensamiento...

Y la más preciosa estrella
Y el más bello ángel de Dios
Era feo para los dos,
Porque no era ni él ni ella.

Porque fuera de su amor,
No había mundo ni vida
Y era hermosura perdida
Cuanto más hizo el Señor.

No vuelvas ni a mi memoria
¡O infierno del mal ausente!
Con razón dice el creyente
Que ver a Dios es la gloria:

Que el infinito consuelo
Que siento al volverte a ver,
Me dice cuál ha de ser
El de ver al Dios del Cielo.

¡Oh Dios! Hasta en tu rigor
Reconozco tu clemencia.
Por tu bondad es la ausencia
Resurrección del amor.

¡Tú no sabes, vida mía,
Cuán bella te encuentro ahora
Y cómo te ama y te adora
El que apenas te quería!

Como el campo al redimido
Bajo de un cielo esplendente,
O como al convaleciente
El bocado apetecido.

Anónimo

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