Otoño

Autor: Anónimo

12/07/2015 07 Dec 2015
Me trajeron una dalia amarilla
Opulenta y majestuosa
Oro rotundo
Proyectada de un tallo verde y pálido
Oro rotundo y acabado
Maduro
Meticulosamente suntuosas y ardientes
Un rayo de solemnidad
Fecundidad ataviada de sugestivo amarillo
Para que todo el mundo la vea
Me trajeron una dalia amarilla
A mí, que soy estéril e infecunda;
¿Te la enviaré a ti
-Tú, que te has llevado contigo
Todo lo que una vez poseí?

Anónimo

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12/06/2015 06 Dec 2015
He estado trabajando todo el día,
Ahora estoy cansada
Llamo: \"¿Dónde estás tú?\"
Pero sólo se escucha el murmullo de las hojas de un roble;
La casa está muy silenciosa,
El sol brilla sobre tus libros,
Sobre tus tijeras y el dedal
Pero tú no estás ahí,
De repente estoy sola.

Entonces te veo
Parada bajo una corona de consólidas reales
Con una canasta de rosas en tu brazo;
Tú eres fresca como la plata
Y me sonríes;
Entonces siento que las campanas de Canterbury están tañendo
Pequeñas melodías.

Tú me dices que las peonías necesitan agua,
Que las aguileñas pajarillas han traspasado sus límites,
Que la papónica debería ser recortada;
Tú me dices todas esas cosas
Y yo te miro, corazón de plata;
Flama blanca tu corazón de tersa plata
Encendiéndose debajo de las ramas azules de la consólida real
Deseo arrodillarme a tus pies
Al instante,
Mientras alrededor de nosotras repiquetean los suaves Te-Deums
De las campanas de Canterbury.

Anónimo

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12/05/2015 05 Dec 2015
Un gato negro entre las rosas
Flox, lila cobre entre la niebla bajo la luz de una Luna en su cuarto creciente
El dulce aroma del heliotropo y la misteriosa esencia de los troncos
El jardín está muy quieto
Está hipnotizado por la luz de la Luna
Colmado por las fragancias
Delirando el sueño de opio de sus cubiertas amapolas
Las luces de las luciérnagas se encienden y se esfuman
Altas como pimpollos de la dorada luz
Bajas como las dulces flores de alisón a mis pies
La Luna titila entre las hojas y la reja
La Luna cual dardo enciende los arbustos
Sólo los pequeños rostros de las orquídeas hechizadas están alerta y contemplando
Sólo el gato acechando entre las rosas
Sacude una rama y rompe este variado boceto
Tal como el agua se sacude por la caída de una hoja;
Entonces tú llegas,
Y eres silenciosa como el jardín,
Blanca como las flores de los alisones,
Y hermosa como el silencioso destello de las luciérnagas.
Oh amada, puedes ver las anaranjadas lilas,
Ellas conocieron a mi madre
Y ellas, que me pertenecen,
Sabrán cuándo me habré ido.

Anónimo

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Interludio

Autor: Anónimo

12/04/2015 04 Dec 2015
Cuando haya cocinado deliciosos pastelillos
Y gratinado verdes almendras para verterlas en ellos,
Cuando haya quitado las verdes coronas de las fresas
Y las haya apilado, haciéndolas mirar al cielo
Dentro de una fuente amarilla y azul,
Cuando haya alisado las arrugas en el tejido
En que he estado trabajando
¿Qué entonces?
Mañana será igual
Pasteles y fresas
Y agujas entrando y saliendo de la tela.
Si el Sol es hermoso alumbrando los ladrillos y el peltre
Cuánto más hermosa es la Luna
Inclinándose sobre las ramas de un ciruelo.
La Luna,
Hamacándose a lo largo de un lecho de tulipanes
La Luna
Quieta
Sobre tu rostro.
Tú brillas, amada
Tú y la Luna
Pero, ¿cuál es el reflejo?
El reloj está dando las once
Entonces pienso que cuando hayamos
Cerrado y trancado la puerta
La noche, fuera, seguirá oscura.

Anónimo

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Evocación indígena

Autor: Anónimo

12/03/2015 03 Dec 2015
Subiendo hacia San Félix, donde el río enseña dos dientes,
Donde el río enseña, bien cerrados,
Los dos puños de Piar exprimiendo la Hazaña,
Subiendo hacia San Félix vimos el arcoíris
Que hacía el arco indio sobre su cuerda de aguas,
Y entonces recordé, amigos,
Aquella lección de historia que leímos en la infancia,
La primera lección de historia,
En que nuestra leyenda nos inaugura el alma:
Recordad la primera lección:
Nos dice que Colón nos descubrió en su tercer viaje
Y habla de las corrientes aquellas que detuvieron a Colón.
Simple clase de historia, clara como una mañana
Sencilla como el día de la primera novia,
Sueño de las primeras madrugadas,
Simple clase de historia, como un día domingo,
Con misa de ocho y ropa almidonada,
Clase de historia que nos cuenta el día
En que venían las carabelas de España,
Mientras, ajeno a todo lo que del mar viniera,
Para su novia, por los montes, buscaba flores Sorocaima.
Por el estrecho tempestuoso,
Las tres carabelas avanzan,
Otra vela se iza en las espumas
Que abanican las piedras de la costa de Paria,
Las tres carabelas vienen
Pero del lado de los indios las veinte bocas las aguardan.
Y al enfilar hacia el océano libre,
Una sombra se levanta;
Abiertas las piernas sobre el delta,
Aferrado al suelo que sus tesoros guarda,
El Orinoco de sus muslos mojados,
Que tiene oro en los pies y el sol en las espaldas
Y la cabeza entre los cielos,
En una mano tiene un arco y con veinte flechas dispara,
Y luchan las tres naves por avanzar y en vano
Porque en el delta le rechaza
El viejo indio autónomo
Que nació en la Parima y creció en la Guayana,
Y tiende el arco indígena, sí, tiende el arcoíris
Y lanza veinte flechas si vuelan veinte garzas.

Anónimo

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Azotadme

Autor: Anónimo

12/02/2015 02 Dec 2015
Aquí estoy,
¡Azotadme!
Merezco que me azoten.

No lamí la rompiente,
La sombra de las vacas,
Las espinas,
La lluvia;
Con fervor,
Durante años;
Descalzo,
Estremecido,
Absorto,
Iluminado.

No me postré ante el barro,
Ante el misterio intacto
Del polen,
De la cama,
Del gusano,
Del pasto;
Por timidez,
Por miedo,
Por pudor,
Por cansancio.

No adoré los pesebres,
Las ventanas heridas,
Los ojos de los burros,
Los manzanos,
El alba;
Sin restricción,
De hinojos,
Entregado,
Desnudo,
Con los poros erectos,
Con los brazos al viento,
Delirante,
Sombrío;
En comunión de espanto,
De humildad,
De ignorancia,
Como hubiera deseado.

Anónimo

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11/30/2015 30 Nov 2015
El verso sutil que pasa o se posa
Sobre la mujer o sobre la rosa,
Beso puede ser, o ser mariposa.

En la fresca flor el verso sutil;
El triunfo de amor en el mes de abril:
Amor, verso y flor, la niña gentil.

Amor y dolor. Halagos y enojos.
Herodías ríe en los labios rojos.
Dos verdugos hay que están en los ojos.

¡Oh, saber amar es saber sufrir!
Amar y sufrir, sufrir y sentir,
Y el hacha besar que nos ha de herir...

¡Rosa de dolor, gracia femenina;
Inocencia y luz, corola divina!
Y aroma fatal y cruel espina...

Líbranos, Señor, de abril y la flor
Y del cielo azul y del ruiseñor,
De dolor y amor, líbranos, Señor.

Rubén Darío

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11/29/2015 29 Nov 2015
Puede una gota de lodo
Sobre un diamante caer;
Puede también de este modo
Su fulgor obscurecer;
Pero aunque el diamante todo
Se encuentre de fango lleno,
El valor que lo hace bueno
No perderá ni un instante,
Y ha de ser siempre diamante
Por más que lo manche el cieno.

Rubén Darío

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